EL SUEÑO


Tapó rápidamente el vaso con la mano, miró para todos lados para cerciorarse que no había nadie cerca que pudiera espiarle.

Sin quitar la mano de encima del vaso, cogió un libro y lo puso como tapa en lugar de su mano. El vaso de vidrio estaba aparentemente vacío, pero él sabía que estaba allí dentro y no quería que se escapara. Su madre no entendería si se lo decía, porque había aprendido que los adultos no entienden nada de lo que es importante.

Nadie le iba a creer si es que decía que, en el vaso, tapado por un libro de aventuras, tenía al sueño que hacía noches lo visitaba, hasta que planeó dejar el vaso sobre la mesa de noche y la curiosidad del sueño hizo que este se cayera dentro y no pudiese salir, porque resbalaba por las paredes de vidrio liso.

Abrió los ojos al despertar y lo vio clarito. Hacía esfuerzos inútiles por salir. Entonces supo que todo, por suerte, había funcionado y que tendría por navidad la bicicleta soñada tantas veces.

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