EL CIELO SABE MEJOR


Una amiga me escribió ayer que había visto en Facebook, que a los 103 años, “Tejadita”, el propietario del mítico “Tejadita” barranquino, había fallecido, y pienso que se ha ido al “barrio eterno” dejando un gran vacío entre amigos, familiares y clientes (a los que yo llamaría “fans”) pero que permanecerá, en especial, en la memoria de más de una generación de barranquinos y limeños, sobre todo de aquellos que somos anteriores a las cadenas de hamburgueserías, pollo frito y “comida chatarra” que inundan la ciudad (y el mundo).

Digan lo que digan, era tradicional “irse a Tejadita” después de “la función de noche” de cualquier cine, o para calmar un antojo hambriento, de esos que asaltan de madrugada y que se calman con un “Tejadita Especial” y un gran jugo de mandarina o chirimoya…

Hace ya mucho que no vivo en Barranco, ni voy a “Tejadita”, pero mi recuerdo no se borrará nunca, porque es de esos entrañables, de aquellos que se remontan a la época feliz y despreocupada en la que fuimos habitantes de un mundo diferente, en el que si te provocaba podías caminar de noche o madrugada con el riesgo máximo de encontrar en tu camino a un borrachito abrazado a un poste de alumbrado, o que un perro te siguiera por un rato…

Eran “otros tiempos” y “Tejadita” ha sido una especie de puente que unió el ayer con el hoy y que siempre fue grato recorrer.

No sé si “Tejadita” seguirá, ahora que su homónimo humano ya no está, pero no me cabe la menor duda que desde ya, el Cielo tiene mejor sabor.

Foto: Raúl F / es.foursquare.com