CHINOS HASTA EN LOS DIENTES


La China se acerca” (“La Cina é vicina”) es una película italiana de 1967, dirigida por Marco Bellocchio y el título se queda chiquito ante la realidad que se vive, porque por donde uno mire, China aparece.

Diría que aparece hasta en la sopa, pero no me consta que en el Perú se vendan sopas hechas en China; las de chifa sí, pero esas son peruanas y uno las pide cuando va a comer a uno.

Mucha de la ropa que se vende en las tiendas por departamentos y en los supermercados, es china. Lo mismo sucede con las computadoras, sus periféricos y aplicaciones, porque las marcas del ex Celeste Imperio en este rubro, son numerosísimas e inclusive el “Made in China” está en marcas que uno creería gringas, o en los componentes (que no se ven) y son el “alma” de los aparatejos electrónicos que usamos a diario. No se diga nada de los popularísimos telefonitos celulares, que a veces lo único que falta es que las instrucciones solamente vengan en chino o que la voz que “guía” en el uso, cuenta chistes, da consejos y demás, sea amable y cantarinamente china.

Si uno lee bien la letra chiquita en las etiquetas de muchos productos comestibles envasados, verá que el “Made in China” está haciéndole adiós…

Pero este post está motivado especialmente por una crema dental de marca norteamericana, que es “Colgate” y que he usado por muchos años y que cuando trabajaba en publicidad, me tocó hacerlo en la agencia que lanzó la marca al mercado (y a propósito, tengo una anécdota que contaré algún día, pero que aquí no cabe).

He usado “Colgate” hecha en Colombia, en México y hace unos días descubrí que “mi Colgate” de mucho tiempo ahora estaba fabricada en China.

No sé si nos estamos “chinizando”, pero cada vez más se parece esto a una avalancha imparable que está arrasándolo todo. Supongo –y ya lo dije antes varias veces en otros posts- que esto es la tan mentada “globalización” o un ejemplo de ella, que nos hace “ciudadanos del mundo”, aún sin que nos demos cuenta. Por supuesto que compramos, consumimos, comemos, bebemos y usamos productos de muchísimos países, pero salvo las “invasiones” gringa, japonesa, coreana, alemana y alguna otra, nunca había vivido un embate tan fuerte como este del país de la Gran Muralla.

No digo que esté mal, pero creo que nos convendría tener un “Made in Perú” (disculpen el acento, pero así se escribe el nombre de mi país) bien diversificado y que aparezca identificado en lo que usamos, comemos, compramos, bebemos y consumimos. Sin vergüenza ninguna.

Imagen: http://www.taringa.net