“¡CASHÁTE CHE, QUE TE VAN A BOTAR…!”


Una cosa es oír hablar sobre una dictadura y otra es vivir durante un régimen dictatorial y sufrir las “regulaciones” y “pautas” que esta impone para promover su ideología, sobre todo si trabajas en un área tan sensible como es la comunicación.

He trabajado desde 1969 en publicidad y me inicié en la carrera de redactor publicitario en 1969, cuando en el Perú gobernaba, mediante un “golpe” contra el presidente legalmente elegido, Arq. Fernando Belaunde Terry, la “Junta Militar de Gobierno”, que comandaba el general Juan Velasco Alvarado…

Hacer creatividad publicitaria, poco a poco fue teniendo reglas extrañas que limitaban en cierta manera lo que se decía y escribía; lo suficiente para producir un lenguaje que

 –por ejemplo- no podía usar la apelación directa y “A comprar”, en lugar de un “Compre” o “A ahorrar…”, en vez del tradicional y usado “¡Ahorre!”, formaron parte de esa extraña manera de decir las cosas. Es verdad que la prohibición de las apelaciones personales, lo que hizo fue convertirse en un reto permanente, que espoleaba la creatividad para encontrar nuevos caminos… 

Recuerdo que me contrató, algún tiempo después, como Director Creativo, McCann Erickson Colombia y allí, además de tenerme que adaptar a un modo diferente de hablar el castellano, no solamente por la “entonación” de los bogotanos, el cambio de un –para mí- familiar “” por el respetuoso “usted”, sino porque ellos no entendían por qué “hablaba raro” y es que eliminaba, por costumbre, toda apelación personal: Tuve que des-aprender y aprender…

Pero he avanzado en el tiempo y no estoy respetando la cronología ni el título de este post, porque volviendo al Perú, el tema es que siendo yo un redactor publicitario “parametrado” (como nos llamábamos entonces), me tocó ir a una reunión citada por el organismo estatal “regulador” de la comunicación (y la publicitaria, por supuesto), que tenía unas unas siglas que no se condecían mucho con su papel, hablo del SINACOSO (“Sistema Nacional de Comunicación Social”), “famoso” porque en realidad sus “directivas” sobre lo que se podía o no decir y demás “reglamentos”, nos acosaban a la hora de crear, como las pulgas acosan a un perro…

En esta reunión donde nos mezclábamos publicitarios de diferentes agencias –la mayoría amigos o conocidos- hubo una charla muy “didáctica” de un militar-funcionario y a la hora de las preguntas, de pronto, se escucha lo que yo llamaría un mascullar poco inteligible, desde el fondo del auditorio, que fue cesando, para un rato después volver como rezongo inconfundible, el de un amigo –gran creativo- argentino, cuyo nombre no mencionaré y al que una voz, en broma (o en serio tal vez…) dijo imitando el acento porteño: “¡Casháte Che, que te van a botar…!” Hubo algunas risas y un silencio incómodo, mientras los cuellos volteaban para mirar a nuestro amigo, que fumaba, socarrón (por si acaso, fumar no era “verboten” entonces y el humo “tabaquístico” invadía las reuniones).

No tuvo consecuencias el suceso, pero creo que ilustra en algo el ambiente que se vivía en esa época, donde se prohibió a Papá Noel… Pero no nos extendamos, esa es otra historia…

Imagen: fr.depositphotos.com

Publicado por

manoloprofe

Comunicador y publicista desde 1969. Profesor universitario desde 1985. Analista y comunicador político desde 1990.