MAGIA


Cuando chico, mi pasaporte a la magia era un visor de discos con fotografías transparentes, en color, que se llamaba VIEW MASTER

Así, admiraba pequeñas colecciones de ciudades, con vistas absolutamente realistas, con “profundidad de campo” y que solo había visto alguna vez en las planas fotografías de los libros…

Pero no eran únicamente ciudades, porque los disquitos ofrecían una infinidad de temas que iban desde personajes de los dibujos animados hasta paisajes impresionantes y mucho más…

Había un intercambio de discos entre los amigos que teníamos un VIEW MASTER, que nos permitía asomarnos a esa magia que el aparatito brindaba y que moviendo una pequeña palanca nos llevaba a la siguiente vista. No eran muchas las que tenía un disco y creo que en total eran 6 las vistas, compuesta cada una de dos fotografías transparentes idénticas, que al ser alineadas frente a cada ojo por los “lentes” del VIEW MASTER ofrecían la ilusión de estar mirando por una ventana. Eran una ventana a la fantasía.

Ahora que la estereoscopía es común y corriente, que hay realidades que no lo son, que las computadoras nos llevan a cualquier parte instantáneamente o nos permiten “verlo todo” también al instante, que los televisores tienen el tamaño de una pared y la electrónica se ha adueñado de la infancia y hace posible casi cualquier sueño, los VIEW MASTER son una especie de anteojos antediluvianos que aparecen en la memoria del niño que alguna vez fuimos, testigo de esas simples maravillas.

Imagen: spartanburglibraries.blogspot.com