¡GRACIAS CON “G” DE GALLINAUTA…!


Aquí estoy de vuelta, después de un silencio casi funerario, porque como escribí en mi último post, la PC murió sin posibilidad de resurrección y postear desde el teléfono celular resulta tan problemático para un setentón cegato y poco hábil como yo, preferí el silencio…

Aquí es donde intervienen los “Gallinautas” del título, que no son otros que mis compañeros de colegio, con quienes me hice amigo allá por 1952, o sea en el siglo pasado, cuando a los cinco años empezábamos a descubrir un nuevo mundo, ataviados con saco azul sin solapas con ribete celeste, gorra azul, camisa blanca de cuello redondo duro, corbata celeste, pantalón gris corto, medias grises y zapatos negros (los días de fiesta en el cole, llevábamos guantes blancos, medias blancas e íbamos sin gorra), pero nuestro “uniforme” de diario era un mameluco de color verde clarito que por supuesto se ponía sin el saco, que se dejaba colgado en un perchero largo, donde cada uno tenía su número para evitar equivocaciones, al fondo de la clase.

Mis mejores y más antiguos amigos vienen de esa época que ahora que escribo esto, se agolpan en mi memoria junto con un universo de loncheras, abecedarios, monjas y “misses” que con cariño se hacían cargo de nosotros, mesitas y sillas celestes, una pizarra, tizas y borrador de paño (“la mota”), que tiempo después considerábamos un honor limpiar sacudiéndolo…

También está en mis recuerdos el pequeño ómnibus azul con carrocería de madera, “la gondolita”, que me recogía en Barranco para ir hasta el local de la avenida Petit Thouars, en Miraflores…Y los recreos, el patio, el “cuartito de las escobas” debajo de la escalera donde a veces alguien era castigado, condenándolo a la oscuridad y pequeñez de un espacio donde, según chismeaban, había ratones…

Sería seguramente aburrido para el que lee que siguiera enumerando los recuerdos de esa época feliz, en que aprendí lo que era la amistad, esa que dura tantos años y desafía al tiempo, que no sabe de lugares, horas o condiciones meteorológicas. Esa amistad que nada pide y está siempre dispuesta a darlo y compartirlo todo…

Solo quisiera decir que me enorgullezco de ser un Gallinauta y de que mis amigos también lo sean y por si acaso, explicar que el término “Gallinauta” se debe a que lo somos porque esta red de amistad se comunica siempre por Internet, y somos gallinazos (nombre que le dimos a las aves – cóndores probablemente- que formaban parte de nuestro banderín) nautas de este mar electrónico…

Gracias a mis amigos Gallinautas, porque gracias a ellos puedo volver al ruedo de Internet y hacer lo que sé hacer más o menos, que es escribir, porque me obsequiaron esta computadora nueva que estoy disfrutando y aprendiendo a manejar, tal como lo hace un chico con un juguete nuevo que lo maravilla, asombra y hace que se sienta bien, único y querido.

Solamente puedo decirles ¡Gracias Amigos Gallinautas!,

pero quiero que sepan todos que lo único que tengo son familia, amigos y palabras; que estas tres: Amigos, Gracias y Gallinautas, son las más bonitas.

Manolo.

Publicado por

manoloprofe

Comunicador y publicista desde 1969. Profesor universitario desde 1985. Analista y comunicador político desde 1990.