PREGUNTAR, PREGUNTAR HASTA OBTENER RESPUESTA Y CUANDO SE CREE SABER, PREGUNTAR NUEVAMENTE


Los niños aprenden preguntando y buscan respuestas para todo; los “por qué” de un chico, a veces fastidiosos, son su manera de expresar e intentar saciar esa curiosidad de quien va descubriendo poco a poco un mundo que es desconocido y llama su atención.

El niño crece y muchas veces se avergüenza de preguntar, porque reciba como respuesta algo así como “No lo vas a entender, eres muy chico todavía”, o lo que es peor, se queda esperando ante un silencio indiferente, confundido o culpable; el niño es mucho más perceptivo de lo que parece y a su afán preguntón, observa –sin que nadie lo note- todo y a su modo, relaciona, sorprendiendo y provocando un admirado “¿Cómo sabe eso…?”, y es que los adultos no se acuerdan que ayer, cuando eran pequeños, su cerebro trabajaba a mil por hora, porque estaba vacío de saberes y experiencias, lo mismo que el del niño de hoy.

 

Los adultos olvidamos y hacemos válido el icho aquél de “No se acuerda la vaca de cuando fue ternera”. Los adultos tenemos vergüenza o miedo de preguntar y nos llenamos de interrogantes que buscan respuesta y llegamos a creer lo que nos dicen y darlo por válido y lo que es peor, lo asumimos y repetimos sin darnos siquiera el trabajo de comprobar la veracidad de lo leído o escuchado; de allí el éxito de un “sabelotodo” como Internet, que puede estar absoluta y tendenciosamente errado a veces y que se toma por oráculo.

 

El niño aprende preguntando y si encuentra solamente silencio, buscará hasta encontrar respuestas en su entorno cercano y es ahí donde el saber, quizá deformado, de sus amiguitos que son un poco maliciosos, se transmite y se aloja en la mente. Al pequeño, le sucede lo que al adulto: cree a pie juntillas porque lo escuchó de alguien “que sabe”…

 

Crecemos, vamos perdiendo la curiosidad y dando por sentadas cosas que no son;  nos da pereza buscar respuestas diferentes, no comparamos y nos quedamos con lo primero que leemos o escuchamos…

 

Digo que así ¿cómo vamos a enfrentarnos a un futuro que está hecho solamente de preguntas?

 

Manolo.