COMETAS


Es tiempo de algún viento y allí, en la esquina, rodeado de colores que vuelan está el cometero. Tal vez no lo quiera decir, pero lo que ofrece en venta es alegría a precios módicos, porque esta no tiene que ser cara para ser lo que es…

 

Azules, verdes, rojos, amarillos, armazones frágiles y casi ingrávidos de carrizo, pita para retener las cometas y colas hechas con jirones de trapo anudados para dirigirlas cuando algún ventarrón las ponga chúcaras o las vuelva voluntariosas.

 

 

Allí están, esperanzas de colores, que se elevarán entre gritos y risas de niños, consejos de “¡Dale más pita…!” “¡Jala…, jala…!” y ante la mirada de espectadores que seguirán atónitos las evoluciones de esas naves de papel, de esos pájaros que irán hacia el cielo para pintarlo con sus corcoveos coloridos.

 

Ahora descansan y esperan, rodeando al cometero, listas para subir como buscando a un sol que se tapó la cara y se va a perder un rato de alegría…

 

Manolo.

 

 

 

Publicado por

manoloprofe

Comunicador y publicista desde 1969. Profesor universitario desde 1985. Analista y comunicador político desde 1990.