CON LA BATICOLA FLOJA


Cosas de chico eran mis suposiciones que yo creía certezas, tal vez porque nunca preguntaba con ése autosuficiente “Ya lo sé” que los niños tienen en la punta de la lengua…

“Con la baticola floja” era para mí, “Con el estómago suelto”, o sea con diarrea y estoy casi seguro que mi padre se refería a eso cuando decía la frase…

Tal vez sí y era una curiosa analogía que usaba, pero para mí, “baticola” era lo mismo que estómago, o sea que “tener la baticola floja” era estar con diarrea, pues .

Qué iba a pensar a mis cuatro o cinco años que la famosa y mentada “baticola” no era sino la correa de la silla de montar, que va bajo la cola del caballo…

Yo de caballos y aperos de montar nunca he tenido mayor conocimiento que haber visto fotos de mi padre, montado en alguno durante lo que fueron sus andanzas como ingeniero de caminos, haciéndolos, en la sierra de La Libertad y el de tener una bonita montura antigua, de cuero repujado, que un amigo de mi hija me obsequió y que tenía como elemento decorativo, en un rincón de la sala…

Ahora que traigo a la memoria la frase, mi interpretación infantil y su significado verdadero, pienso que la inocencia no está a veces exenta de eso que se llama soberbia.

Publicado por

manoloprofe

Comunicador y publicista desde 1969. Profesor universitario desde 1985. Analista y comunicador político desde 1990.