SCANNER


El hombre era sujetado por dos policías, mientras que un tercero le agarraba el brazo obligando a que lo pusiera en el scanner; en la pantalla apareció nítido el chip que tenía insertado allí y que el lector iba a descifrar para conocer si el personaje era quien sospechaban…

Se revolvió, tratando resistirse, pero fue en vano. Un pequeño corte con el bisturí y las pinzas retiraron el chip que fue directamente a un frasco con alcohol.

Alcohol en el pequeño corte, gasa, esparadrapo y nuevamente la capucha para que no viera donde lo llevaban. Con las esposas puestas y brazos detrás, lo empujaron para que caminara por lo que era, se dio cuenta, un pasillo largo, hasta llegar al lugar donde le soltaron una muñeca de las esposas, le quitaron la capucha y con la esposa que tenía puesta, lo sujetaron a una cadena corta que salía de la pared y tenía un anillo al final; hicieron que se sentara en el suelo y quedó con el brazo que habían encadenado, a medio levantar: Era el otro que el de donde le habían extraído el chip.

Cuando leyeron el chip, supieron que no estaban equivocados y era quien sospechaban…

En la tarde-noche lo desesposaron, le pidieron disculpas y le dieron un sobre que contenía diez billetes grandes y un pasaje en autobús para llevarlo en una camioneta hasta la parada de autobuses donde el vehículo estaba con el motor encendido.

Mostró el pasaje, subió al bus, se acomodó en un asiento y cerró los ojos, mientras la carretera se hacía oscura…

Al día siguiente, los policías se pasaban un periódico donde la portada traía como título :”Explota un ómnibus y todos los pasajeros mueren” ; se miraron y uno comentó : “Lástima por los diez mil…”. “¡Eran falsos…!”, dijo el que parecía el jefe, riéndose.