LA MAR ESTABA SERENA…


El día era espléndido, no hacía excesivo calor y desde la playa se veía el mar, que tranquilo, sin mayores olas, venía suavemente hasta la playa, trayendo un pequeño festón de espuma que se desparramaba mojando la arena para desaparecer, hasta que el agua, mansa, decorada, regresara…

Era ideal para meterse sin ningún miedo, corriendo y salpicando, para después zambullirse, mojarse la cabeza y sacarla chorreante, como medusa sorprendida, para dar unas brazadas perezosas y disfrutar…

Le vino a la cabeza la canción infantil que decía, “La mar estaba serena, serena estaba la mar; la mar estaba serena, serena estaba la mar… : ¡Con a…! La mar astaba sarana, sarana astaba la mar. ..”

Corrió sonriendo y salpicando agua, se mojó la cabeza y después de la zambullida de rigor, empezó a bracear en dirección contraria a la playa, hasta que fue como un punto negro y desapareció, mientras el mar, tranquilo, seguía llevando festones espumosos que se deshacían…