EL EXTRAÑO DEL PELO BLANCO


Tomó sus pastillas con el té que el enfermero que lo atendía le sirvió, al tiempo que miraba fijo hacia algún rincón del cuarto y lo vio.

Tardó en reaccionar por la sorpresa y le preguntó al enfermero cómo había dejado entrar al hombre del pelo blanco…

«No hay nadie, más que usted yo…», le contestó, pensando que era una alucinación más del viejo y esperó que terminara el té para arroparlo en la cama y cuando se durmiera, apagar la luz e irse a dormir también…

Cuando fue a despertar al viejo, este no reaccionó, porque los muertos no reaccionan…

Lo que el enfermero nunca sabría es que cuando el padre del viejo estaba en su lecho de muerte, le preguntó a su hijo, mirando hacia la ventana que daba al jardín, quiénes serían los hombres de pelo blanco que estaban atisbando desde fuera…