SUDEMOS LA CAMISETA


El olor primero se hizo notar en el vestidor y de allí lo siguió hasta su casa, donde el perro salió a su encuentro y olfateando dio media y a todo correr se alejó calle abajo…

Desde la cocina su esposa, que picaba ajo para el almuerzo tardío, le preguntó por el partido de fútbol y él asomandose por la puerta, le mostró la pequeña copa plateada, diciendo con una sonrisa dientuda: “¡Ganamos… !” Entró a la cocina y se tapó la nariz, retrocediendo :”¡cómo huele a ajo…!” dijo y su mujer le dijo que se fuera a duchar, porque si el ajo olía, él apestaba…

Se fue de la cocina dándole vueltas a la copa y con el olor, que mezclado con el del ajo hacía irrespirable el ambiente…

Pero el sólo olía el ajo, porque el otro era el suyo, producto de la promesa de no bañarse mientras no campeonaran del todo y la de hoy había sido una pichanguita, no un partido, para su equipo que estaba en alza…

Solamente faltaban dos meses y tres semanas de partidos, a uno por semana, para que se coronaran como campeones del interbarrios y si seguían jugando así…

La promesa había funcionado, pero era la primera fecha y él era hombre de fe, pero creía en cábalas…

Publicado por

manoloprofe

Comunicador y publicista desde 1969. Profesor universitario desde 1985. Analista y comunicador político desde 1990.