QUERIDO RAFAEL


Rafo, en confianza…
Ayer me enteré que te habías ido a reunir con Julio, con Alfredo y con Juanito, allí donde siempre es primavera, suena música suave y no perturba nada una conversación tranquila entre viejos amigos…

Me dolió no haber podido despedirme de ti, pero digamos que es mejor, porque, como dice el vals un poco huachafamente, “dicen que las despedidas son muy tristes” y estoy seguro que en cualquir momento los alcanzaré, o sea que no se lo conversen todo, que cuando nos reunamos tendremos una ternidad para charlar…

Como voy a extrañar tus comentarios ácidos , con torcida de boca y la risa que venía poco rato después…

Cuando essica, tu hija, mi ex alumna, me contó de tu viaje hacia el Barrio Eterno y que te fuiste en paz, yo pensé de inmediato que te habías ido como viviste siempre, con esa paz que tienen los que son hombres buenos.

Nos vemos, Rafo, amigo.

Manolo.