CALVARIO


Nació hombre pero su mamá lo llamó Calvario por los sufrimientos que le había costado el parto, porque el niño estaba atravesado y la comadrona que era de confianza y la había asistido sin que hubiera problema alguno en sus tres alumbramiento anteriores, casi tira la toalla y llama de urgencia a un médico amigo…

El problema siguió en el registro civil, cuando dijo que lvario era hombre y el registrador, un viejito que creía haberlo visto y oído todo, abrió tamaños ojos, hizo una mueca y rascándose la calva, dijo que mejor le pusiera nombre de hombre, porque Calvario era nombre de mujer y sugirió varios, pero la mujer no quería dar su brazo a torcer y ante la negativa del viejito a registrar a un evidente niño, con pipí y todo, la madre aceptó a regañadientes que fuera Clodomiro el primer nombre, insistiendo en Calvario y pensando que así lo llamaría siempre, porque Clodomiro, Pancracio, Hermenegildo o cualquier otro nombre, sería solamente una inicial sin importancia detrás de Calvario, el verdadero nombre elegido por ella…

La madre nunca lo llamó Clodomiro y Calvario no supo de su segundo nombre, el masculino, porque para él fue lo normal siempre llamarse Calvario y no se le ocurrió que tenía dos nombres; el Calvario de Calvario empezó cuando chico, porque en el colegio fue el punto de burlas de sus compañeritos, pues ya se sabe que los niños suelen ser muy crueles y el grupete no era la excepción…

Ante sus lloros y preguntas, la madre le dijo lo del segundo nombre para tranquilizarlo y él, hipando todavía, se limpió los mocos con la mano y decidió a su corta edad, aferrarse a Clodomiro y hundir a Calvario para siempre, en el mar de sus lágrimas…

En el colegio, ante la insistencia de la progenitora cambiaron y en vez de «Cruz, Calvario» pusieron en los papeles «Cruz, Clodomiro» y explicaron en clase que había habido un error, pero a los niños no les importó y siguieron molestándolo con el nombre, al que agregaron «Clodo», para más inri…

Calvario Clodo se hizo el desentendido cuando lo fastidiaban para que finalmente el tiempo y su desentendimiento hicieran el trabajo que se llama olvido y Clodomiro pudo flotar en el mar de lágrimas donde había ahogado a Calvario.

Nunca más fue Calvario, salvo «in pectore» para su mamá y el registro civil donde después de un verdadero calvario de trámites, logró que Clodomiro fuera su primer nombre y no hizo eliminar Calvario, porque le recordaba, pese a todo lo sufrido, a su mamá que había muerto sin sospechar el cambio, ni el homenaje.