LOS ANIMALES* NUEVOS


El zoo renovó su stock de exhibición y se esperaba novedades en la fauna, pero ha pasado poco tiempo y los que entraron en reemplazo de los perpetradores de trucos ya gastados, con sarna manifiesta que los pelaba enteros y les dejaba las costillas al aire, con disfraces rotosos y mugrientos, reveladores de interioridades abyectas, han resultado ser exactamente iguales, solo un poco más jóvenes en eso de exhibirse, menos duchos en el zarpazo artero pero con vocación de buscar el aplauso, haciendo morisquetas y piruetas que sacarían lágrimas a los monos de circo o le quitarían la risa hasta una hiena…

“¡Son igualitos a los otros! ¡Así no vale…!” grita el respetable, pidiendo que le devuelvan sus votos, mientras los financistas de la troupe zoológica, se frotan con avidez las manos, en espera de gigantes ganancias que obtendrán ahora que sus pupilos, muertos de hambre, obedecen al látigo y a la plata…

Nada cambia, nada cambió ni cambiará, en este congrezoo de cuarta donde los nuevos son insectos infectos, cucarachas de esquina, rastreras sabandijas que repiten hazañas de sus antecesores destronados, tratando de superar las imbecilidades cometidas para que el país entero se reviente.

Hay excepciones sí, que confirman la regla y miran con terror como la historia se repite, la misma música oída cien mil veces, las mismas mañas trapaceras y las uñas cochinas y rapaces que les sirven para contar billetes.

Hay exepciones, sí, hay excepciones…
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*Con perdón de los animales, que siendo irracionales, no son tan animales.