LA RAPIDEZ FRANCESA


«¡Exijo una explicación…!», diría Condorito, el ultra popular personaje de Pepo y creo que tendría razón. Por eso escribo esto, después de puesto el título, porque este puede prestarse a interpretaciones diversas…

Cuando al inicio de la pandemia y para no estar solos como hongos, Alicia y yo nos trasladamos al departamento de nuestra hija mayor, en la pequeña maletita en la que puse algo de ropa y lo indispensable para una estadía que pensé corta, acomodé con cariño la cafetera, que es una prensa francesa, muy sencilla, que permite obtener la bebida predilecta de un cafeadicto…

Solamente se necesita café tostado y molido, agua hirviendo y por supuesto la prensa francesa, porque como aditamento esta trae un cucharoncito de plástico negro para echar el café, basta agregar uno por cada taza de agua hirviente que se ponga, colocar la tapa y ajustar despacio el émbolo que es parte de la tapa, esperar unos tres o cuatro minutos y… Voilá! Ya está listo el café caliente.

Muy rápido en verdad, comparado con el tiempo que se toma la cafetera que hay en casa para «pasar» el café… Se obtienen menos tazas pero de un café más concentrado.

Rápida la francesa… ¡La prensa francesa para café!, digo.