VENTANEO


Es un deporte que si bien nada tiene de nuevo, con este asunto del coronavirus y su consiguiente temporada de encierro, ha conseguido millones de adeptos en todo el mundo.

El ventaneo no es para el físico – a no ser que, aburrido del confinamiento, el prisionero escape por alguna ventana- sino más bien para ejercitar al cerebro, porque ya se sabe que las neuronas necesitan moverse siempre, o mueren de inactividad.

Mirar (vista) por la o las ventanas, hace que trabajen los sentidos, sobre todo si hay a la mano (tacto), algún snack o galletita que comer (gusto); escuchamos (oído) descuidadamente hasta que algún sonido llama nuestra atención y de pronto olemos (olfato) que cerca están cocinando algo que despide un aroma maravilloso y hace que soñemos con el almuerzo (o la cena, según sea la hora) …

Los sentidos se activan y estos lo hacen con la imaginación, la que como decía santa Teresa, es la loca de la casa, esa que se dispara en fantasías y produce mundos que uno puede visitar cómodamente sentado en un sofá, sin correr otro riesgo que el que se le enfríe el café…

Ventanear es un deporte dual, porque si es cierto que millones lo practican a diario, es algo individual, de a uno, salvo que la familia, en grupo, observe un OVNI u otra curiosidad extraordinaria…

El ventaneo individual hace que percibamos cosas mínimas como las figuras que en aire hace un pajaro al volar, el canto de los grillos que parecen sorprendidos por un silencio inusual y extraño, o la fragilidad y resistencia del hilo que una araña produjo antes de ayer.

Ventanear es, como dije, algo que se hacía ya, antes, cuando por ejemplo, con algún amigo competíamos para identificar las marcas de los autos que pasaban, o en mi caso específico , observabar al vendedor de pavos que caminaba con su emplumada mercancía, vivía y cloqueante atada a su cintura, por la calle Ayacucho y bajo mi ventana en el Barranco soñoliento de mis tres o cuatro años…

El ventaneo puede ser mono o multi, dependiendo del número de atalayas que uno use y el paisaje cambiará de acuerdo a la ubicación de la ventana…

Yo ahora ventaneo desde la sala y a cierta hora lo hago desde el dormitorio, aunque la vista no sea muy distinta, pero algo es algo porque mirar a la pared, monótona, cansa.

Publicado por

manoloprofe

Comunicador y publicista desde 1969. Profesor universitario desde 1985. Analista y comunicador político desde 1990.