CALENTAO


Cuando chico, mi padre tomaba “la horizontal” que yo creía una pastilla y en realidad era la siesta, cosa que conté ya en este blog hace bastante tiempo.

El otro día almorzamos como “primer plato”, lo mismo que habíamos comido la noche anterior, porque quedó suficiente, nuestra hija lo guardó en el refrigerador, para el almuerzo lo calentó en el microondas y voilá, “calentao” en la mesa!

De inmediato recordé que cuando chico siempre me intrigó que mi padre, a veces, comiera lo que él y mi madre llamaban “calentao” y que no era sino algo que había quedado de la comida; claro que no teníamos refrigerador y el horno de microondas ni siquiera estaba en los cómics, porque su inventor no había nacido…

La comida era calentada en un hornillo marca “Primus” alimentado por ron de quemar y mi padre no murió de envenenamiento por comida pasada o malograda, sino de un infarto al corazón, más o menos 75 años después…

Nota al margen: el “calentao” a mí me supo mejor que el plato original y a Miranda, nuestra nieta, le encantó.