O SOLE MIO


El sol se resiste a dejar que el gris invernal y el airecito frío, húmedo y portador de esas minúsculas gotas de lluvia que se llaman garúa limeña, se enseñoree como todos los años de una ciudad en la que sus habitantes no se animan aún a sacar de los cajones la chompa que abrigue de mañanas neblinosas y tardes de vientos traicioneros…

No se va el sol y como todos los años, el limeño mira desconfiado e inquisitivo al cielo, preguntando donde se escondió el color panza de burro – del que don Héctor Velarde escribía – el del invierno que no acaba de llegar porque los calendarios indican que es otoño, esa ficción climática…

Hay sol, es otoño mentiroso e invierno chiquito que promete, en la Ciudad de Los Reyes, la Ciudad Jardín o como la llamaba premonitoriamente Sebastián Salazar Bondy, Lima La Horrible.