EL HILO DE LA ARAÑA


Desde la ventana veo, hace un par de mañanas, cuando el sol irisa su delicadeza, la línea finísima del hilo de una tela de araña, que cruza movida por el viento y me hace pensar en que ese hilo transparente, que brilla a ratos como si apareciera o desapareciera, es muchísimo más fuerte que lo que su apariencia frágil haría suponer.

Esta ahí soportando lo que para algo tan delgado y liviano, deben ser los embates de un vendaval que para mí es nada más que el leve atrecito mañanero… ; seguramente es un resto, el recuerdo de una travesía que cruzaba un trozo de jardín; el ahora olvidado vestigio de esa seda que sirvió como alambre de equilibrista, a una pequeña araña que ha desaparecido después de efectuado su acto, sin cosechar aplausos…

Quizás mañana ya no estará allí, frente a la ventana, cruzando ese trozo de jardín, porque una pequeña ráfaga la hizo volar para fundirse con el pasto y es que el tiempo se va llevando todo, sin importar que sea hermoso o fuerte.