TAITANTAS PRIMAVERAS


Cumplir años era una repetición, un rito casi que desde que su memoria registrara la torta y las velitas se tornó en una espera desmedida que contaba los días y fabulaba obsequios.

Su cumpleaños siempre fue el epicentro de su vida, hasta que un día – nunca supo si fue uno bueno o malo– decidió que no cumpliría más años y con el tiempo se acostumbró a responder que tenía “taitantos” al preguntársele la edad…

Tuvo tantos “taitantos” que perdió la cuenta pero nunca perdonó la torta, pero sí las velitas, hasta que un buen o mal día – nunca se sabría – quiso empezar de nuevo y su biznieta le preguntó si es que era de cero o quizás de uno. Él se quedó perplejo y pensó que mejor era morirse a los “taitantos”.

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manoloprofe

Comunicador y publicista desde 1969. Profesor universitario desde 1985. Analista y comunicador político desde 1990.