ARQUEOPTERIX


Era el amo del cielo sobre una Tierra donde todavía humeaban los volcanes y que se estremecía de tanto en tanto porque consolidarse dura muchos millones de años, de esos que el ser humano cuenta y no los años luz que miden distancias estelares…

Volaba, patrullando ociosamente en vano, por un aire que era absolutamente suyo, donde no había nadie que disputara atardeceres rojos.

Allá, en las piedras altas, en el nido deforme, esperaba el hambre de las crias que estiraban los cuellos, como si al hacerlo alcanzaran el cielo donde al caer la noche se encendían las luces titilantes sin nombre conocido.

Era el rey de los cielos y no se imaginaba que en su volar se cruzaría con un ave metálica y sin alas que también patrullaba, en la busca de un lugar aparente para desembarcar…