AL FONDO HAY SITIO…!


Todo cobrador de micro que se respetara sabía que aunque los pasajeros estuvieran apretados como sardinas en lata dentro del vehículo, “siempre hay lugar para uno más”…

Con esta cosa del virus, las sardinas han desaparecido y las pistas son un mar vacío donde ni mojarrillas se pesca…

Ahora resulta que la vida les cobra a cobradores, a las sardinas y a todo lo que se mueva y piense, aunque parece que el pensar fuera una cosa de otro mundo, porque quienes lo hacen son marcianos para esos terrícolas que todavía creen ser los reyes de la Creación, la sal de la tierra, el ombligo del mundo o el último huevo duro del picnic…

Esta vez, sí hay sitio al fondo de unos días que demuestran que la estupidez humana no tiene límite.

Fuera, ya se ha vuelto noche, porque los Imbéciles están volando…