LA ESPERANZA


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Después de una lluvia, al niño habían dicho cuando preguntó que eran esos colores que veía en el cielo, que era el arcoíris y que al final había una olla llena de monedas de oro; preguntó de qué manera sabría cuál era el comienzo y hacia dónde quedaba el fin, la olla y las monedas, pero la respuesta fue evasiva.

 

Se quedó pensando mientras seguía con la vista, haciendo visera con una mano, el hermoso arco que cruzaba por encima de la casa y los campos hasta ocultarse detrás de los cerros y la vegetación.

 

Olvidó, como olvidan los niños; pasó el tiempo y creció, hasta que ya, adolescente, al ver un arcoíris de nuevo, recordó como recordamos las cosas que nos impactaron cuando éramos niños, la historia de la olla con monedas de oro al final del arcoíris y haciendo visera con la mano, vio que era el mismo arco de colores que se ocultaba tras los mismos cerros y el verde de su infancia…

 

Como no había perdido su espíritu de niño, decidió echarse a caminar para llegar hasta el tesoro, pero dudó, porque nunca le habían dicho hacia dónde quedaba el final y hacia dónde el comienzo… ¿Debería ir a la izquierda, hacia la entrada del pueblo o hacia la derecha, tras los cerros…?

 

Se puso en camino hacia los cerros, siguiendo los colores y continuó andando hasta ir más allá porque el puente se veía y se preguntó cómo haría en la noche y si al día siguiente los colores volverían a indicarle la ruta; se sentó en una piedra, siempre mirando al cielo y se prometió que lo conseguiría.

 

Imagen: cronicasmacaenses.com

Publicado por

manoloprofe

Comunicador y publicista desde 1969. Profesor universitario desde 1985. Analista y comunicador político desde 1990.