LA BRUJA MARUJA


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Ella se llamaba María y le decían Maruja; él se llamaba Gustavo: eran mujer y marido, en ese orden, porque Gustavo era apocado y obediente, mientras que María-Maruja era malgeniada y dominadora.

 

María-Maruja hablaba casi sin parar, Gustavo callaba y si hablaba, eran monosílabos los que introducía en los pequeños espacios vacíos  en los que María-Maruja tomaba aire.

 

Un día, Gustavo no regresó; María-Maruja primero lo ignoró pero luego se dio cuenta que faltaban los monosílabos, luego empezó a extrañar los monosílabos ausentes y decidió hablar sin detenerse para sentirse acompañada, oyéndose a sí misma.

 

Cuando no pudo más, boqueando y acezante, con el aire que se negaba a entrar a sus pulmones, Gustavo Abrió la puerta intempestivamente y entró en la sala donde María-Maruja caída en el sillón, abría unos ojos enormes y la boca, que no emitía sonidos, mientras Gustavo se frotaba las manos de entusiasmo.

 

Imagen: http://www.disfrazzes.com

 

Publicado por

manoloprofe

Comunicador y publicista desde 1969. Profesor universitario desde 1985. Analista y comunicador político desde 1990.