POR FAVOR, LEER ESTE REBLOG.


Aquí un anuncio, hay un anuncio, en todas partes un anuncio …

Estimado señor WordPress,

He querido decirle cuánto aprecio que inserte anuncios en todas mis publicaciones. Los anuncios que solían aparecer solo al final de las publicaciones ahora aparecen entre párrafos, interrumpiendo muy bien la continuidad y el flujo de mi narrativa. El efecto de estas discretas interdicciones es similar al de los vendedores por teléfono reflexivos que interrumpen disculpándose tales desviaciones opcionales mías como cenar o recuperar el sueño a última hora de la mañana.

¿Ves lo que quiero decir?

Ahora, sé que solo está tratando de ganar dinero, y si no puede hacerlo haciendo que actualice mi sitio gratuito de WordPress a uno de pago, debe hacerlo con anuncios. Pero, ¿es solo una coincidencia que mi incapacidad de aprovechar su reciente IMPORTANCIA DE ACTUALIZACIÓN coincida con la inserción de anuncios involuntariamente en MIS PUBLICACIONES como si fueran menos sacrosantas que la Santa Biblia o los tuits de Donald Trump? Usted me corta a la rápida, señor.

Bueno, señor, sé que, como tratar de pelear contra el Ayuntamiento, estoy perdiendo mi valioso tiempo haciendo esta solicitud, pero si pudiera verlo en su corazón abstenerse de insertar anuncios en el medio de mis publicaciones. , Yo estaría eternamente agradecido. Después de todo, es la temporada de Navidad, y tienes todo el espacio del mundo al final de mis humildes publicaciones para colocar anuncios en el contenido de tu corazón.

¡Dios lo bendiga, señor, y que tenga una Feliz Navidad y un Próspero Año Nuevo!

PERMISO, SOY PUBLICIDAD


 

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Hace muchos años leí un libro de un autor mexicano, cuyo nombre desgraciadamente se me escapa, pero de que recuerdo perfectamente el título: “PERMISO, SOY PUBLICIDAD”; lo he buscado en las redes cuando planeé escribir este artículo, pero creo que es como buscar una aguja en un pajar y desistí del intento…

Sin embargo, el articulito este se basa en la frase cortés que daba nombre al libro, porque creo que con el paso de los años la publicidad no solamente irrumpe (a veces interrumpe) sin avisar nada, salvo un poco en las tandas publicitarias “anunciadas” de la televisión (antes, a veces, algún conductor de programa decía “vamos a los comerciales”, o “ahora, un mensaje de nuestro auspiciador”).

Por lo general ahora la publicidad “salta” de donde uno menos se espera y nos sorprende, aunque muchos dirán que eso es precisamente una de las características de la publicidad: el ser imprevisible (para el espectador o público, claro). Bueno, yo vengo de esa época en que la publicidad no era TAN intrusiva y se guardaba esa educación que lleva a solicitar permiso cuando se trata de ocupar un lugar; y es que la publicidad suele ocupar –aunque sea brevemente- el sitio del entretenimiento, la información o el ocio.

La publicidad está en todos lados y creo que esto es parte de la avalancha de información que se recibe diariamente, en cada momento e instante; por eso soy un convencido de que hoy es mucho más complicado que antes atraer la atención del público y mantenerla a la vez que se informa.

La proliferación de medios, la aparición de las llamadas “redes sociales” y los adelantos tecnológicos en materia de comunicación han ampliado enormemente el terreno de acción de la publicidad, pero los diversos grupos-objetivo, los internautas, radioescuchas, televidentes y simples paseantes cuentan en la actualidad, en primer lugar, formas de “evadir” o “saltar” la publicidad y además, el “ruido” es tal, que destacar sobre él resulta difícil y el mensaje publicitario debe ser muy pero muy bueno, para traspasar las barreras de la voluntad, la indiferencia y la atención.

Francamente, hoy no se lo tiene fácil la publicidad…

Publicado en codigo.pe 11.12.2019.

LA BRUJA MARUJA


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Ella se llamaba María y le decían Maruja; él se llamaba Gustavo: eran mujer y marido, en ese orden, porque Gustavo era apocado y obediente, mientras que María-Maruja era malgeniada y dominadora.

 

María-Maruja hablaba casi sin parar, Gustavo callaba y si hablaba, eran monosílabos los que introducía en los pequeños espacios vacíos  en los que María-Maruja tomaba aire.

 

Un día, Gustavo no regresó; María-Maruja primero lo ignoró pero luego se dio cuenta que faltaban los monosílabos, luego empezó a extrañar los monosílabos ausentes y decidió hablar sin detenerse para sentirse acompañada, oyéndose a sí misma.

 

Cuando no pudo más, boqueando y acezante, con el aire que se negaba a entrar a sus pulmones, Gustavo Abrió la puerta intempestivamente y entró en la sala donde María-Maruja caída en el sillón, abría unos ojos enormes y la boca, que no emitía sonidos, mientras Gustavo se frotaba las manos de entusiasmo.

 

Imagen: http://www.disfrazzes.com