TODO TIENE FECHA FINAL


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Es verdad, todo tiene fecha final, nada se eterniza haciéndose y menos en publicidad, donde los tiempos suelen ser cortos y los plazos están siempre por vencer.

Una vez, el recordado Carlos Barreto, con quien tuve el honor de trabajar en JWT, me preguntó durante una especie de conversatorio que teníamos en la agencia y que estaba destinado a que todos supiéramos lo que hacía el otro, escuchando sus propias palabras, “¿Cuánto pules un texto antes de considerar que está listo…?”.

Yo me quedé pensando y le respondí: “Es como si a una piedra la sobas y la pules muchísimas veces: en un momento la piedra se convertirá en arena y dejará de ser piedra. Ya no tendrás piedra y a la arena, Carlos, se la lleva el viento”.

Me acostumbré a “pulir” los textos y a trabajarlos con el fin de mejorarlos, pensando siempre en que había una fecha final inamovible y para ese entonces el texto debía haber pasado todas las pruebas a las que pudiera someterlo y estar a tiempo en manos del director de arte si se trataba de un aviso y si era un guion para spot de televisión o uno para radio, mi parte (el texto y la visualización sugerida, de ser necesaria), debían estar con antelación a la fecha final, en manos de los que producirían el material.

La fecha final era exactamente eso y no había ni vuelta que darle: se trabajaba siempre con esa fecha en mente; por eso me resulta raro cuando alguien le da largas a un asunto cualquiera; todo tiene su término y como decía mi padre: “La hora es la hora, ni antes, ni después…”

Todo tiene fecha final.

Publicado en codigo.pe 6.12.2019.

PAGUE CON SENCILLO


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Era cobrador de microbús y en las horas punta dupleteaba como acróbata o equilibrista y desafiando al peligro, al grito de “¡lleva, lleva…!” o al de “¡al fondo hay sitio…!” se colgaba de la puerta, mientras el vehículo aceleraba, dribleando a la competencia, para ganar pasajeros.

 

Imagen: siyahenperu.wordpress.com