EL BREVE ESPACIO EN QUE NO ESTÁS (Pidiendo disculpas a Pablo Milanés, por usar el título de su famosa canción para algo tan humilde).


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Se ha cerrado la puerta y dentro de la casa todo espera el momento, porque habrá poco tiempo y mucha diversión.

 

En la cocina, empieza la jarana, con baile de cucharas y platos que giran como locos, mientras que las tazas miran con mal oculto disimulo. Cucharones y ollas marcan el ritmo, los secadores se animan, hay una cafetera que sonríe y mira a la cocina, que de puro pesada no se puede mover, pero abre y cierra la puerta de horno, acompasadamente.

 

En la sala el televisor adquiere vida propia y busca en los canales mientras  se va saltando la publicidad; la mesita de centro se queda ahí, mientras el sofá y los sillones se deslizan y la alfombra se arrima para no ser obstáculo.

 

Hay una computadora que se enciende, bailan las zapatillas en los cuartos y la ropa en los closets se menea, mientras se abren las puertas y salen los cajones..

 

En el baño, se abre el agua caliente, luego la fría y alternan con la ducha que hace girar sus llaves; el jabón se resbala por la bañera, convertido en un patinador enloquecido, mientras el inodoro se carcajea abriendo y cerrando asiento y tapa.

 

Hasta en el armario donde duermen recogedor, escoba, aspiradora y trapos de limpieza llega el sonido del jolgorio a despertarlos y piensan seriamente hacer su propia fiesta.

 

Ya el tiempo ha pasado y en un instante todo estará callado e inmóvil, en su sitio, como si nada nunca se hubiera movido algo.

 

Se abre la puerta de la calle y entra la mamá (tiene dos hijos colegiales) que viene del mercado y ni sospecha que en su casa, cada vez que ella sale, se arma una fiesta.

 

Imagen: http://www.bellezascalle.com