LA LETRA CHIQUITA


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Como profesional de la publicidad me disgustó siempre ”esconder” información, sobre todo si esta resulta relevante para el público…

Desgraciadamente, en el mundo en el que estamos casi todas las instrucciones y contratos tienen esa letra casi ilegible por lo pequeña, que suele esconder trampas, que de saberse inmediatamente harían pensar más antes de firmar y comprometerse, o repasar bien la lectura de esas instrucciones porque puede ser que revelen algo que resulte inconveniente para el uso o consumo.

Tal vez piensen que exagero, pero soy un convencido de que la comunicación publicitaria debe ser creativa y muchas veces “adornar”, pero de ningún modo puede ser engañosa o esconder algo que debería decir y saberse para tomar decisiones.

Y es que en mi vida profesional más de una vez me he encontrado con clientes que preferían “no decirlo todo” con respecto a su publicidad de productos o servicios; y aunque nadie espera que se hagan “contra-publicidad” a sí mismos, el público que deposita su buena fe al adquirirlos tiene derecho a saber que no hay “gato encerrado” y me parece que esconder algo que sea dudoso o dañino de algún modo, es inmoral y pienso que ilegal.

La publicidad, por su llegada masiva y el poder de convencimiento que tiene no puede darse el lujo de, con el público, hacer aquello de “ojos que no ven, corazón que no siente”, porque al escamotear algo importante o ponerlo en letras diminutas está mintiendo en el primer caso y buscando evadir la verdad en el segundo.

No me siento mejor que nadie, pero siempre he respetado y respeto mucho a esta profesión en la que empecé hace medio siglo.

Publicado en codigo.pe 16.10.2019.

Publicado por

manoloprofe

Comunicador y publicista desde 1969. Profesor universitario desde 1985. Analista y comunicador político desde 1990.