SUBIRSE AL CARRO


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Nunca tuvo opinión propia.

Siempre citaba lo que alguien había dicho y lo presentaba como resultado de sus meditaciones: tenía fama de sabio y en algún modo lo era porque sabía apropiarse de pensamientos ajenos haciendo creer a los demás que eran propios, digamos que era un “sabido”.  Incluso, cuando alguien le expresaba que tal opinión era la misma de X, alguien famoso, él sonreía manifestando que no lo sabía y que estaba contento de compartir esa opinión que era “igualita” a la suya.

 

“Compartir”, era el verbo que usaba para subirse al carro de las opiniones ajenas y acomodarse ufano: “Compartimos con W y con Z la opinión…”, decía casi pomposamente, usando el plural para darse importancia y asociarse a la fama.

 

Caminó por la vida opinando lo que opinaban otros y sin opinión propia; fue rico y miserable en cuestión de opiniones.

 

Imagen: http://www.wikihow.com

Publicado por

manoloprofe

Comunicador y publicista desde 1969. Profesor universitario desde 1985. Analista y comunicador político desde 1990.