EL SUEÑO DEL DESCACHALANDRADO


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La camisa abierta, fuera del pantalón sucio que un día fue verde claro y ahora era de tono gris incierto, fruto de limpiarse las manos en él, los zapatos que nunca habían visto el betún y menos una escobilla o un trapo, acumulaban una historia que incluía agujero en la suela del correspondiente al pie derecho, una pita por pasador en el izquierdo y descosidos varios.

 

Siempre fue descuidado en su aspecto y la madre le decía “mi descachalandrado”, palabra nunca se molestó en averiguar, pensando que era un nombre cariñoso que su madre tenía para él…

 

Creció y con los años el descuido se tradujo en comentarios a sus espaldas, risas contenidas y soledad, porque si alguien se acercaba a conversarle, su aspecto producía retiradas inmediatas.

 

Interiormente se ufanaba de nunca haberse ahorcado con una corbata y ahorrar en ropa y lavandería; nadie sabía –porque con nadie se juntaba- que su sueño era irse a vivir a una colonia nudista donde sería no el descachalandrado, sino un calato más.

 

Imagen: http://www.hotelogix.com

Publicado por

manoloprofe

Comunicador y publicista desde 1969. Profesor universitario desde 1985. Analista y comunicador político desde 1990.