LÍMITES


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El límite que tiene la publicidad es la voluntad del consumidor porque aunque se diga que “la publicidad es capaz de todo”, no podrá hacer nada si el destinatario no quiere, por más “sugerente” y “perfecta” que sea no lo quiere.

Todas esas historias del “hechizo” de la publicidad y de una “ciencia infalible” del convencimiento, son verdaderas necedades que niegan la capacidad de discernimiento y decisión del ser humano.

Nunca me cansaré de decir que lo que la publicidad hace es atraer, sugerir, si quieren “enamorar”, e informar y que todos sus argumentos, sean estos escritos, visuales, “ocultos” y hasta musicales, se estrellan, se detienen, se encuentran con una barrera que el mismo ser humano puede poner.

Nunca, en mis cincuenta años en la profesión he logrado que alguien que no quiere haga algo, porque se tiene la capacidad de optar y me parece que es un engaño eso del “poder omnímodo” de la publicidad…

La publicidad no lleva la mano del comprador a elegir y luego a comprar algo. Hay un proceso en el que intervienen la conveniencia, el ofrecimiento, la sugerencia y la atracción, como ya lo mencioné, pero de ahí a otorgarle a la publicidad algo que es imposible que haga…

PUBLICADO EN codigo.pe 23.9.2019.

Publicado por

manoloprofe

Comunicador y publicista desde 1969. Profesor universitario desde 1985. Analista y comunicador político desde 1990.