CLAVEL EN LA SOLAPA


CLAVEL EN LA SOLAPA

A Santiago le dieron instrucciones y le dijeron que al contacto lo reconocería por un clavel en la solapa y le dieron la hora del encuentro y el lugar: una plaza que a la hora indicada estaba siempre llena de gente que paseaba gozando del fresco de la casi noche.

 

Le tenía que entregar el paquetito que guardó, sin atreverse a abrir y fisgonear, en el bolsillo de su saco; el problema era que pensándolo bien, no creía saber cómo era un clavel y buscó en Internet hasta que aparecieron muchísimas imágenes de muchísimos claveles rojos, blancos, bicolores o teñidos artificialmente de azul, por ejemplo…

 

Ya sabía cómo era el clavel y ahora… ¿De qué color sería el del contacto?; bueno seguramente sería raro alguien con un clavel en el ojal, era cosa de estar atento…

 

Fue al lugar acordado y disimuladamente, con el paquetito en la mano, metida en el bolsillo del saco, se paseó entre la gente, mirando sin ver ningún clavel e incluso muy pocos sacos, porque el aire fresco no espantaba del todo el calor…

Juan miraba y miraba. Era el lugar: la plaza, la hora indicada: las seis y media de la tarde, pero no había casi nadie con saco, ni con un clavel en la solapa. El contacto tendría un clavel en la solapa del saco y le entregaría el paquetito con la “merca”, que le habían dicho cuidara porque era oro en polvo: es que la verdad era su primer “pase” y no quería fallar. El problema fue que no había ningún clavel y poquísimos sacos, porque a los dos les dijeron que el otro llevaría un clavel en la solapa.

 

Imagen: http://www.pinterest.com

 

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Publicado por

manoloprofe

Comunicador y publicista desde 1969. Profesor universitario desde 1985. Analista y comunicador político desde 1990.