TARDE


TARDE

Se le había hecho tarde y los ruidos de la calle ya casi no se escuchaba, salvo muy de vez en cuando el de un automóvil que, lejos, hacía cambio de marcha en una esquina.

 

Ahora tendría que caminar, porque los ómnibus ya no salían por las noches y menos tan tarde: Sabía que la oscuridad sería su compañera lo mismo que el miedo, bajo los faroles apagados a pedradas o simplemente víctimas del descuido que permitía al pasto crecer en el parque, a los arbustos semejar una selva y a las veredas tener verdaderos cráteres donde el agua de la última lluvia se empozaba.

 

Se le había hecho tarde y tenía que cruzar una ciudad que no dormía, que acechaba tras las ventanas, que sufría el no saber dónde atacarían y prefería encerrarse, estar alerta y saber que los muertos de esa noche y de la madrugada eran desconocidos.

 

Se le había hecho tarde, estaba solo y no quería morir, porque siempre fue un extraño que llegó preguntando por la dirección de la que ahora, terminada la reunión que se había prolongado, salía.

 

Hasta ese momento no se le había ocurrido que lo habían mandado allí para que muriera.

 

Imagen: Internet

 

 

 

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Publicado por

manoloprofe

Comunicador y publicista desde 1969. Profesor universitario desde 1985. Analista y comunicador político desde 1990.