TARJETA DE CUMPLEAÑOS


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La señora, mayor ya, de pronto se echó a llorar mientras hablaba durante la sesión de focus Groupy contaba cómo nadie en su familia se había acordado ese año de su santo y que la única felicitación que había recibido era de la AFP, que le hizo llegar a su casa una tarjeta de saludo por su cumpleaños:“Nadie, ni mis hijos se acordaron…” dijo entre sollozos.

Esto que puede parecer la secuencia de un melodrama o telenovela, lo presencié yo mismo en una sesión de grupos de control para averiguar, entre otras cosas, el impacto de algo que trataba de reforzar los lazos de fidelidad cliente-AFP.

Declaración absolutamente auténtica de un usuario agradecido y que sentía que era considerado importante y no únicamente un número más, porque la mayor parte de las veces se ve al usuario/consumidor como una masa compradora, que busca satisfacer sus necesidades o sus gustos…

El marketing y la publicidad existen porque hay clientes y los productos o los servicio también y esto es algo que hay que tener en cuenta siempre, porque esa especie de “asepsia reductora” que lo convierte todo a cifras, es algo en mi concepto, absolutamente errado.

Tener en cuenta al ser humano con sus múltiples diferencias, sus pulsiones, su hábitos, sus sentimientos, defectos y virtudes resulta capital cuando de diseñar un producto o un servicio de trata, así como de comunicar su existencia y animar a que se acerquen a él, lo prueben y hagan suyo es algo capital y sin embargo a veces olvidamos la individualidad diversa porque privilegiamos -lo que considero errado como término- la comunicación masiva.

Es el hombre o la mujer el destinatario y es necesario ponerlo en valor y de relieve porque de otra manera estaremos plantando en el desierto, o arando en el mar.

 

Publicado en codigo.pe 2.9.2019.

LOS DÍAS CONTADOS


LOS DÍAS CONTADOS

Contaba los días para que sucediera algo y cuando algo fuera de la rutina ocurría, anotaba en una libretita la fecha, el hecho y contaba los días que habían pasado desde la ocurrencia anterior, apuntada.

 

Luego volvía a empezar con la cuenta y esto se repetía siempre porque era escrupuloso con las cuentas y quería guardar registro de las cosas buenas o malas para ver si algo se repetía; cuando esto pasaba, debajo de la entrada correspondiente que repetía algo acaecido a él, anotaba la coincidencia, el hecho y las fechas involucradas.

 

Por eso, para él la frase “con los días contados” con referencia a la muerte no tenía sentido personal alguno, porque no se había muerto o por lo menos no figuraba como suceso en ninguna anotación.

 

Imagen: sp.depositphotos.com