ES COMO UNA NOVELA MIL VECES VISTA Y TE TOCA ESCRIBIR UN NUEVO CAPÍTULO


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La publicidad es así, porque para el redactor publicitario con un poco de años en el oficio, mucho más que el público normal, ha visto publicidad tantísimas veces que es como si hubiera leído, releído y vuelto a leer montones, cientos de miles de veces la misma novela, pero cada vez que la lee hay un nuevo capítulo que por ahí resulta interesante, pero lo que sucede es que de pronto en ese momento le toca a él o ella redactar uno que además de llamar la atención (dentro de miles de páginas) tiene que convencer.

Esa “novela” llamada publicidad a la que todos estamos expuestos de mayor o menor manera, nunca tiene un final, porque siempre se le van agregando capítulos que serán o no afortunados, que entusiasmarán o aburrirán y son los publicistas creativos los responsables de ir engrosando ese libro imaginario que vemos cada día; cada comercial (con su “plot” o su trama, cada acción publicitaria efectiva o no, es ese capítulo más que tal vez atropelladamente se incorpora a nuestra a veces distraída percepción.

Hay capítulos que quedan impresos en nuestra memoria y otros que se borran; la publicidad, efímera comunicación, a veces –cuando acierta y cumple su función- se recuerda y queda como una impronta en la mente.

Es un verdadero reto. Escribir para publicidad es la aventura de escribir un capítulo de esa inmensa novela, pero logrando que lo escrito sea atractivo y diferente; diferente a todos los demás, aunque los temas no sean muchos y se repitan.

Es un reto, es divertido y satisface mucho saberse parte de un colectivo creador que siempre está renovándose.

Publicado en codigo.pe 26.8.2019.

PIJAMA A RAYAS


PIJAMA A RAYAS

Soñó que se ponía un pijama a rayas y que le quedaba grande, en su sueño volteó los dobladillos del pantalón y dobló los puños de las mangas del saco hasta que aparecían sus manos y estuvo cómodo.

 

Despertó con una sensación rara y con lo soñado aún presente, se miró y estaba con pantalón corto y polo color celeste deslavado: nada de rayas ni de pijama; lo tomó como una premonición y se propuso tener cuidado en el próximo trabajo, porque si lo agarraban terminaría preso y su viejita le había dicho que siempre los sueños se convertían en realidad.

 

Imagen: http://www.pinterest.com