ESCRIBIR IMÁGENES


IMG_8872

Un comercial de televisión es una sucesión de imágenes, acompañadas de sonido, que por lo general dura 20 o 30 segundos.

Lo que vemos en la tele tiene un “antes” muy grande, tanto, que poca gente se lo imagina porque está acostumbrada a “ver” muchos spots diariamente, sabe que “viene una “tanda comercial”, espera que termine para seguir viendo la serie, la película, la telenovela o el noticiero interrumpido.

Un comercial es algo común, “normal nomás”, que solo en contadas ocasiones sorprende o atrae y que es parte de ese rito de ver televisión que implica usar el control remoto cuando en la pantalla hay algo que no nos interesa ver.

Cada spot es como un iceberg: la parte que se ve es más pequeña que lo que está debajo, la que en comparación es enorme.

Todo parte de un pedido, a este pedido del cliente le sigue una o varias ideas, se aprueba una –generalmente expresada en un guion- y este luego es producido –hecho realidad- escena por escena (o “cuadro por cuadro”) con la participación, por lo general, de muchas personas que aportan sus conocimientos técnicos o artísticos en diferentes áreas.

Pero todo empieza a moverse desde el guion, al que puede o no acompañar un “story board” para graficar cada escena y luego, pacientemente viene esa coreografía donde intervienen multitud de personas con un solo fin: hacer posible ese comercial: productores, modelos, locutores, sonidistas, camarógrafos, iluminadores, vestuaristas, maquilladores, asistentes y personal de apoyo sin el concurso de los cuales no serían posibles esos 20 o 30 segundos porque se trabaja a todo vapor, sin fijarse mucho en horarios ni en nada por el estilo.

Para muchos de quienes leen esto, no estoy narrando nada nuevo, antes bien, es el relato de algo que sucede todos los días, pero si alguien está fuera de la publicidad ese spot fugaz que ve en la tele, perdido entre un montón de otros comerciales, tiene un detrás o un debajo insospechado y a mí personalmente me ha maravillado siempre que tanta gente tan disímil ocupe su trabajo e invierta su talento tanto tiempo en preparar algo que durará tan poco…

Escribo, porque muchos creen que hacer comerciales es como hacer salchichas y no tienen ni idea de lo complicado que es.

Publicado en codigo.pe 15.8.2019

Anuncios

OTRO MÁS Y SUPONGO QUE NO MÁS


Finger pushing enter button on black computer keyboard; Macro photo

Dicen que siempre es bueno empezar y yo, llevándome de lo que dicen, empiezo un nuevo blog; se suma a “manologo”, a “eltigredepapel”, “jacuzzi martínez” y “de la máquina de escribir de manolo echegaray”.

 

Probablemente pensarán que para qué tantos blogs si con uno basta, pero lo que sucede es que estoy volviendo a mis orígenes blogueros en los que pensé que ra bueno tener un blog diferente por tema para así no aburrir a gente con lo que no le interesa; resultó mucho, porque entre los blogs que debía “alimentar”, mi trabajo en publicidad, el de comunicación política, la enseñanza de técnicas de razonamiento creativo, comunicación intercultural y comunicación política en universidades e institutos superiores, apenas si me quedaba tiempo para ir de un lado a otro, comer, ir al baño y dormir (leer nunca lo dejé, por si acaso)…

 

De seis blogs, me quedé con “manologo” (el más antiguo y verdaderamente constante); pero como uno resulta terco y reincide, fui abriendo nuevamente otros frentes que son los que ahora, gracias a WordPress (no es publicidad ni “pasada de franela” por si acaso) tengo, aunque sea “manologo” el que más lecturas parece tener (2,360  personas seguidoras y 464,323 “clicks”) porque los otros, tal vez por nuevos o menos interesantes, tienen cifras de lectura y “miraditas” muy reducidas…

Ahora, como solamente escribo, porque ya no enseño ni trabajo en publicidad ni en comunicación política y he ido alejándome de las redes sociales porque lo que les dedicaba era mucho y no tenía sentido, tengo tiempo; entonces, un pequeño “accidente” hoy me animó (diría “impulsó”) a iniciar esta aventura que por el momento es la última en la selva bloguera.

 

Como ya creo que estoy en la etapa de la vida en que uno se olvida frecuentemente de las cosas (las banales y muchas importantes) de pronto se me ocurrió escribir lo que tratará de ser este blog que lleva por título “FRANCO D’TERIORO”; el nombre por supuesto no es invención mía sino que lo he escuchado muchas veces jocosamente, como el de un personaje italiano olvidadizo.

 

Ahora bien, no sé por qué italiano, si D´Artagnan era un personaje francés y Eugenio D´ors fue un poeta español, pero lo dejo con la nacionalidad que el que lo lee quiera y santas pascuas.

 

Bueno, entonces esta primera entrada del nuevo blog va a ir en “manologo” (por difusión inicial) y los que quieran, apenas sea autónomo, pueden seguir a Franco. No prometo frecuencia diaria pero sí una periodicidad decente y que no aparezca un post –como dicen- “a la muerte de un obispo”…

 

En fin, ojalá les guste y no se quede en el “rincón de las ánimas”, como llamaba al “corner” don Humberto Martínez Morosini, un magnífico locutor peruano, famoso por los nombres que al narrar fútbol, inventaba.

 

El blog es: http://francodterioro.home.blog/

 

Imagen: http://www.stockphoto.com

DOBLE BANDA


Puede sonar a una jugada de billar, pero era lo que íbamos a ver, de la agencia de publicidad a la productora de películas, cuando nos presentaban para aprobación o modificaciones el spot que se había producido: blanco y negro, en film y el sonido (que se había grabado con anterioridad) en una cinta de audio que corría paralela para la exhibición, en un proyector especial que a la vez que hacía correr la película lo hacía con la cinta de sonido (que era muy parecida a la que contenía las imágenes pero marrón y magnética).

Este “doble banda” lo veíamos como colofón de todo un proceso que empezaba con el guion, pasaba por la etapa de producción, grabación (a veces se grababa con anterioridad el sonido a no ser que hubiera “lipsinc” –sincronización con los labios- que era cuando los modelos hablaban, el movimiento de los labios de la imagen tenía necesariamente que coincidir con el sonido y entonces se hacía con posterioridad), filmación, revelado (positivado del negativo original) y edición de lo filmado; después se hacía la presentación “oficial” al cliente (siempre en las instalaciones de la casa productora) que era lo que podría llamarse “el momento de la verdad”.

Desde la introducción del video para los comerciales (hecho del que fui testigo y participante, en la época en que Alfonso Maldonado –Cine70- lo introdujo como una alternativa económica y rápida a las películas en color que debían revelarse generalmente en Buenos Aires) todo ha ido muy rápido y me parece que se perdió en el camino esa especie de ceremonial que llevaba a la presentación de un spot; ahora las cosas deben haber cambiado mucho con el advenimiento de la era digital que lo facilita y acelera todo.

Tal vez, hacer un comercial tenga menos misterio ahora, pero en mis épocas de película y blanco/negro era algo casi mágico porque sólo el camarógrafo sabía si la toma efectuada estaba bien y se tenía que esperar a ver lo que se llamaban “rushes” que a veces se podían revisar el mismo día de la filmación por la noche, para, en caso necesarísimo, volver a hacer la o las tomas que no habían salido bien. Recuerdo mucho cuando trabajaba como director creativo en Mc Cann Colombia (donde filmábamos también en blanco y negro), cada vez que hacíamos comerciales para algún producto de la marca Revlon, traíamos a Bogotá modelos escogidas de un catálogo de la agencia norteamericana de modelos Ford y como se hacía el trabajo para tres o cuatro productos diferentes se filmaba en bloque, gracias a una meticulosa planificación y las protagonistas llegaban a la ciudad, se hospedaban, filmábamos al día siguiente las partes que les correspondían, en las noche veíamos el resultado en los “rushes” del día y si todo estaba OK, regresaban al día siguiente a USA o de lo contrario se quedaban para repetir las tomas con ellas; el tema, además de un cierto orgullo profesional que pedía hacer las cosas bien, era que cada día adicional de la modelo tenía un costo al que se sumaba el de la estadía…

Puedo decir que Gamma, la casa productora donde Gustavo Umaña era el cineasta y factótum, nunca tuvo que repetir tomas; solamente una vez, recuerdo que había que filmar exteriores y llovió casi durante tres días, retrasando la filmación y aumentando abultadamente el presupuesto.

Así conocí y me tocó “dirigir” a la que en ese entonces era el símbolo mundial del perfume “Charlie”, Shelley Hack, una de las actrices de la exitosa serie televisiva “Los Ángeles de Charlie”…

Es increíble como algo tan “pedestre” y común como el “doble banda” puede traer a la memoria recuerdos gratos y del más variado tipo…

 

Imagen: Shelley Hack, para perfume “Charlie” de Revlon.

Publicado en codigo.pe 14.8.2019.

LA SUERTE


LA SUERTE

Nunca creyó en las loterías, en la suerte, tampoco por supuesto en los juegos de azar. Pensaba que todo sucedía por algo, que una causa producía el efecto, y por eso cuando le regalaron un billete de lotería lo arrugó y tiró a la basura, boleto que recogió una señora que rebuscaba para encontrar de algo que pudiera comer y lo guardó.

 

Días después el número del billete ganó, la señora dejó de buscar comida en la basura y el que no creía ni se enteró:  la suerte se reía entre dientes mientras se abrazaba con el azar.

 

Imagen: http://www.cuarzomistico.com