¡APAGA Y VÁMONOS, MALDITA SEA!


ESTAMOS EN ÉPOCA DE FIESTAS PATRIAS EN EL PERÚ Y REPRODUZCO  UN POST QUE ESCRIBÍ  Y PUBLIQUÉ AQUÍ MISMO,  EL 11 DE NOVEMBRE DE 1918: … ¡PRONTO HARÁ UN AÑO!

LAS COSAS SIGUEN IGUAL O PEOR, PORQUE AHORA DESDE EL CONGREZOO NO SE QUIERE REFORMAR LA JUSTICIA, PARA QUE LA CORRUPCIÓN SE PERPETÚE, NO SE HAGA NADA Y TODO SIGA IGUAL (O EMPEORE, PUES).

APAGA VÁMONOS

 

Por más que trato de recordar la frase, no estoy seguro si fue cuando yo era chico, al “Zorro” Iglesias es sus programas de radio o a algún otro cómico radial que ácidamente comentaba “actualidades”; sea lo que sea, eso es precisamente lo que provoca hacer en el Perú, pienso: apagar la luz, cerrar la puerta (contribución mía por si los ladrones…) e irse.

 

Si se pudiera hacer y dejar atrás, bajo llave y a oscuras una situación que al parecer se ha vuelto inmanejable con todo su guirigay de corrupción, corruptos, mentirosos, delincuentes, hijos de la guayaba, guayabas-padre, mercachifles, tahúres y como decía un amigo mío, recojoñogrones,   además de otros especímenes zoológicos y detritus biológicos, si se pudiera, digo, otro gallo nos cantaría en esa especie de amanecer “paísico” que tanto se quiere, pide y necesita.

 

Pero no es posible: hay que luchar con las armas que se tienen y respaldar de alguna manera a esas fuerzas del Bien que son pocas pero son y están ahí dando una batalla desigual contra las trampas y artimañas de los sinvergüenzas curtidos en situaciones mil y acostumbrados a salir ganadores, libres de polvo y paja e impolutos como recién nacidos.

 

A veces creo que esto es como la pelea bíblica de David y Goliat: la honda y la piedra humildes contra la armadura, lanza, escudo, espada y gigantismo; ojalá que la puntería de estos Davides modernos sea igual de certera y la piedra derribe al gigante que no se imaginó que podía ser muerto.

 

Ojalá que así sea y el ejército de arteros e inútiles que quiere apoderarse de todo lo que hay, huya en cobarde desbandada y se ahogue en el mar.

 

Ojalá que así sea por el bien del Perú.

 

Imagen: palabrasmaldichas.blogspot.com

 

 

SOPA


SOPA

“¡Ojalá que te mueras y te coman los gusanos!” gritó su madre cuando protestó porque la única comida del día era un plato de sopa tibia en la que perejil picado le ponía una concesión al color; “¡Estás castigado por flojo y por ladrón…!”.

 

A los ocho años era flojo porque no se levantaba a las seis de la mañana para traer agua en un balde de plástico y ladrón porque se le habían caído quién sabe dónde, los veinte centavos que faltaban en el vuelto de la compra; se tragó las lágrimas que se juntaron en su garganta con la sopa y sin decir nada llevó el plato y la cuchara hasta el balde donde los remojó, para después secarlos con un trapo.

 

No le dijeron nada cuando salió a la calle para no saber qué rumbo tomar o qué hacer: solamente quería irse lejos, no volver nunca y librarse de esa tristeza que mezclada con rabia le pesaba en el cuerpo.

 

Cruzaba el puente y se detuvo a mirar el agua que saltaba entre las piedras, y  se sentó despacio para sacarse las zapatillas, pensando: “No dirán que las mojé…”; en ese instante su madre encontraba los veinte centavos, que al barrer, la escoba empujó de la parte de abajo el aparador.

 

Imagen: http://www.diet-health.info