TODO POR NADA


TODO POR NADA

Decían que tenía muy mal humor pero lo que pasaba era que  estaba pendiente de todo y como todo no funcionaba a veces, sino que estaba sujeto a la voluntad de otros, el diablo metía la cola o el azar ponía las cosas al revés, su mentado mal genio empeoraba al sentirse impotente para lograr que todo anduviera bien.

 

Se desesperaba con la impuntualidad: prefería llegar antes a una cita y esperar, no que lo esperaran; su vida era una sucesión de tropiezos, rabias, decirse a sí mismo que él lo hubiera hecho de otra manera cuando algo naufragaba en el océano de la improvisación y la desidia.

 

No entendían sus furias, su mascullar, tenía fama de malhumorado y solamente lo calmaba leer un libro, escribir algo o tomarse, despacio, un café, adivinando procedencias, fantaseando con geografías, imaginando los almacenes llenos de sacos olorosos que viajarían hasta llegar a su taza…

 

Perdió la vista, el médico le prohibió el café y no le quedó otro remedio que sentarse en un sillón a recordar el olor, el sabor y cómo, decían, se enojaba, pero como no hacía nada, nada le preocupaba: del todo pasó a la nada y allí se disolvió.

 

Imagen: materiaconstruida.blogspot.com

 

 

Publicado por

manoloprofe

Comunicador y publicista desde 1969. Profesor universitario desde 1985. Analista y comunicador político desde 1990.