EL QUE QUISO


EL QUE QUISO

 Quiso tomar un poco de aire y cogió la jarra vacía para llenar un vaso.

 

Quiso tomar un respiro, respiró en la jarra vacía y lo único que consiguió fue empañarla con vaho.

 

Quiso tomar un descanso y después de dormir la siesta se seguía sintiendo cansado.

 

Quiso morirse de vergüenza pero solo consiguió ponerse rojo.

 

Quiso tomar las de Villadiego e irse pero Internet le dijo que quedaba en España y él estaba en Bolivia.

 

 

 

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Breve manual para recoocer brujas modernas -José Manuel Ortiz Soto-


SENDERO BLOG

III (La paradoja del reloj)

Cada noche mi hija me pide llegar a casa media hora más tarde. Para que me dé tiempo de dormir a tu nieta, dice. La comprendo: sé lo incómodo que puede ser para los padres un hijo consentido por los abuelos (yo fui uno de ellos). Al día siguiente, salgo del trabajo dejo pasar dos trenes, camino otras dos vueltas a la manzana y, en lugar de tomar el elevador, subo por las escaleras los tantos pisos. Abro la puerta procurando no hacer ruido, pero apenas pongo un pie en el departamento, la pequeña Ixchel salta de la cama y corre a mi encuentro gritando: ¡Abu! ¡Abu! ¡Abu! Detrás de ella viene mi hija con cara de pocos amigos y me pide llegar a casa media hora más tarde.

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SANSÓN Y DALILA


SANSÓN Y DALILA

Sansón era fuerte y usaba el pelo largo y ahí radicaba su fuerza; Dalila, su esposa, una noche él dormía, y ella cansada de que fuera el fortachón de la ciudad y lo llamaran a toda hora para que ayudara a mover cosas pesadas, le cortó el pelo, además los filisteos le habían ofrecido platita.

 

Dalila –“Dali” para los amigos- había notado que el suyo se caía de manera alarmante porque cada vez que se peinaba, una madeja quedaba enredada en el peine;  lo que había decidido era mandarse hacer una peluca: sólo que necesitaba pelo y claro, un poco de plata…

 

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DE APELLIDOS Y NOMBRES


DE APELLIDOS Y NOMBRES

Se apellidaban Bastante y él aprendió a bromear con su apellido para evitar las puyas escolares: “No somos muchos pero somos Bastante…” decía, o “Soy Bastante mejor que todos ustedes…”.

 

Pedro Bastante se casó y a su primera hija la bautizó como Susana pero le dijeron siempre Su, porque Su Bastante les parecía gracioso, pero nunca pensaron que a partir de los quince años se vendería al mejor postor…

 

Imagen: http://www.rochardsbunnyranch.com