LA VERGÜENZA DE LLAMARSE


LA VERGÜENZA DE LLAMARSE

Todo el mundo lo creía judío porque firmaba “Ari” ganándose enemistades, sonrisas de aprobación y preguntas sobre su madre y de dónde venía; evitaba las primeras, las segundas las correspondía y evadía las preguntas cambiando de tema.

 

Había nacido en Huamachuco, su madre apellidaba Páucar, él se llamaba Aristóbulo pero le daba vergüenza y tampoco mencionaba  su segundo apellido.

 

Imagen: http://www.helpadicciones.com

LA RESPUESTA


MANUEL Y JESSICA GÓMEZ DE LA TORRE

Hija de general del Ejército: “En el país ser corrupto y ladrón es aceptado pero vestir un mandil rosado no”

Jessica Gómez de la Torre , hija del jefe del Estado Mayor del Ejército, el general Manuel Gómez de la Torre, se pronunció tras las duras críticas a su padre.

arta de los comentarios lo defendió con uñas y dientes. Jessica Gómez de la Torre, hija del jefe del Estado Mayor General del Ejército, general de división Manuel Gómez de la Torre Araníbar, se mostró incómoda por las burlas contra su padre por sumarse a la campaña ‘Hombres por la igualdad’ del Ministerio de la Mujer.

Durante los últimos días, el general ha sido duramente criticado por parlamentarios y personajes de la televisión por participar junto a sus soldados usando los mandiles rosados distintivos de la iniciativa.

“De todas las noticias estúpidas que han salido acerca de mi papá alguna vez… está sin duda es la que me pareció más absurda e incoherente y por lo que menos interés le hemos tenido”, manifestó indignada a través de su cuenta de Facebook.

 

Los imbéciles (que no son a los que se refirió ufanamente el suicida Alan García) tienen su respuesta, aunque contestarles es dar importancia a los bacilos de la sífilis, que mueren sin saber que existieron.

 

Fuente: peru21.pe

 

¿SIEMPRE SE NECESITA UN PERRO?


SIEMPRE SE NECESITA UN PERRO

 Guardianes de la casa, hacen fiestas a su amo, le obedecen y son sus incondicionales; a cambio de comida, un lugar donde dormir y una palmadita cariñosa de vez en cuando en el lomo, gruñirán para después atacar a quien se entrometa, aunque sea un poco, en lo que el animal considera su terreno, pero del que es únicamente guachimán de cuatro patas.

 

En el mundo hay seres, que como los perros, a cambio de dinero y un lugar desde donde puedan ser oídos, responden a las más variadas directivas, haciéndose una imagen de feroces defensores de lo que sea con tal de ganarse las caricias y la seguridad de un pago en las quincenas; son los que quieren convencer a los demás con actitudes desafiantes y palabras que en realidad son un balbuceo primitivo de que “su” posición sobre determinados temas es la correcta y que cualquiera que no encaje en su estrecho molde mental es un “enemigo”  del cual hay que burlarse, a quien hay que denostar con frases soeces y atacar sin piedad tratando de morder donde –en su obtusa mente- creen que más les puede doler.

 

El asunto es que, como  dice la leyenda urbana sobre los perros Doberman, acerca de la pérdida del olfato en algún momento de sus vidas, lo que les impediría reconocer a sus dueños y podrían atacar, estos ciertos seres (no creo que tengan la categoría de humanos) pierden, si lo tuvieron alguna vez, el sentido de la orientación y la capacidad (aunque fuera mínima la que tuvieran) de razonar y se revuelven mordiendo a diestra y siniestra víctimas de una especie de locura furiosa que, estoy seguro, es provocada por ellos mismos y sus opiniones, excretadas a los cuatro vientos.

 

Entonces los amos que los utilizaron para sus propios fines se deshacen de ellos y  los dejan en la calle para que encuentren cobijo en otro lado, aunque si alguien los acoge -si no es del vecindario- desconocerá la condición que los hizo perros callejeros y correrá el riesgo de ser mordido en cualquier momento, porque –ley de la calle- aprendieron a disimular aunque sea por un tiempo.

 

Estos seres (otra vez, no creo que tengan la categoría de humanos) pululan en nuestro entorno y felizmente, como somos algo observadores, sabemos quiénes son, los que fueron sus sucesivos dueños y conocemos las que han sido sus anteriores guaridas, estamos prevenidos porque los mordiscos, sobre todo si son los de un animal hidrófobo, pueden matar o hay que vacunarse después del ataque.

 

Imagen: jota-salud.blogspot.com