LA VERGÜENZA DE LLAMARSE


LA VERGÜENZA DE LLAMARSE

Todo el mundo lo creía judío porque firmaba “Ari” ganándose enemistades, sonrisas de aprobación y preguntas sobre su madre y de dónde venía; evitaba las primeras, las segundas las correspondía y evadía las preguntas cambiando de tema.

 

Había nacido en Huamachuco, su madre apellidaba Páucar, él se llamaba Aristóbulo pero le daba vergüenza y tampoco mencionaba  su segundo apellido.

 

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