ROPA INTERIOR


ROPA INTERIOR

 

Eva comió, le invitó a Adán y cuando se miraron, vieron que estaban desnudos: Eva se puso tras un arbusto avergonzadísima y Adán arrancó una hojita para cubrir, no los ojos, sino sus partes pudendas.

 

Las imágenes que los pintores antiguos imaginaron muestran al varón (todavía no domado) usando una discreta, oportuna hoja de parra y mi pregunta es si el ‘Árbol del Bien y del Mal era una vid y si así fue, su fruto: la uva, ¿sería el del Bien y del Mal?

 

Extiendo la pregunta: ¿la uva era blanca o negra, borgoña o Italia, albilla o rosada?…; es importante porque como de la uva se hace el vino y nos cuentan que su “inventor”, tiempo después, fue Noé (el del Arca, el de los animales que se ven y los otros que no se ven pero estaban y están ahora por todas partes), encuentro que el antepasado del calzoncillo resulta ser una hoja de parra…: “in vino, veritas”.

 

Eva se tapa –otra vez las pinturas antiguas- el busto delicadamente con una mano y algo más con un arbusto (que por el nombre: “ar-busto”, tal vez hubiera servido para evitar la mano y que no dejara caer el racimo de uvas que esta sostenía para hacer basurita en el impoluto      – hasta entonces- Jardín del Edén).

 

…La vid, un arbusto cualquiera: vegetales los dos, son los antepasados de la ropa interior…; observemos que no han cambiado mucho las cosas desde entonces, porque ahora los calzoncillos y calzones “más mejores” se hacen de algodón que es también un miembro del mundo vegetal… Mi problema está en que Eva no usa una hojita u hojota para cubrir su busto y “andar con las tetas en la mano” como se dice, no es propio ni decente y por eso el corpiño, brasier o sostén (hay que escoger el nombre) no es natural, no tiene antecedente conocido y hubo que inventarlo: ¡la Ciencia siempre va en auxilio de los seres humanos, el Libro Antiguo lo insinúa…!

 

Imagen: twitter.com