MIENTRAS MÁS, MENOS


MIENTRAS MÁS, MENOS

Es curioso pero mientras más se desarrollan los teléfonos celulares y más “inteligentes” se hacen estos aparatitos de comunicación, menos se comunica la gente.

 

Observen por ejemplo, una mesa de almuerzo casero, en familia y como cada uno de los asistentes está “concentrado” en su mundo vía celular, que puede ser Twitter, un jueguito de moda, las novedades de la farándula, Facebook o wasapeando un chiste buenísimo…; o la pareja en un café, sumergido cada uno en su mundo que de pronto comparte con todo el mundo menos con su pareja, a la que tiene al lado, en la mesa…

 

Me dirán que el aparatito (que de teléfono original tiene tanto como una lechuga tiene de clavo) es una maravilla para comunicarse, y sí, pero le hemos agregado un “in” que nos convierte en monosilábicos apretadores –ya no de botones- de pantallas táctiles y resulta magnífico porque ahora somos concisos, muy hábiles con un par de dedos de la mano derecha (o izquierda, según sea un diestro o un zurdo) y finalmente, la otra mano se especializó en sostener cosas.

 

Como dicen popularmente en la procesión del Señor de los Milagros: “¡Avancen hermanos!”

Imagen: http://www.canstokphoto.es

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