RESIGNACIÓN


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Toda la ropa que era para su edad le quedaba grande;  no parecía existir una talla adecuada para él y mientras fue niño las cosas más o menos se disimularon: el problema se agudizó en la adolescencia porque su incipiente vanidad chocaba con los colorinches, barcos y soldaditos que tenían las camisas que su madre le compraba.

 

En pantalones, el bluyín lo salvaba por su color y porque era igual cualquiera fuese la talla; creció en bluyín y camiseta blanca pero el destino lo persiguió siempre hasta que la primera vez en que se atrevió a ir solo a un gran almacén de ropa, el vendedor lo envió a la sección niños, dijo “resignación” y se quedó riendo a sus espaldas….

 

Que a los treinta años un extraño diga eso…:  “¡Resignación se debe llamar tu madre!”, masculló mientras se iba.

 

Imagen: http://www.vix.com

Publicado por

manoloprofe

Comunicador y publicista desde 1969. Profesor universitario desde 1985. Analista y comunicador político desde 1990.