ANDÉN


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Hace calor, mucho calor y el tren no llega; gotean lentos los minutos que forman charcos de ansiedad en los ojos mojando la esperanza.

 

El andén hierve y el calor agobia; estoy solo, sentado en una banca con mi ridículo maletín deportivo al lado que tiene dentro prendas de vestir de abrigo, una bufanda y guantes: allí guardo el invierno que iré desplegando cuando llegue a la nieve en el tren que demora inexplicablemente y creo que tal vez adivinó que era el único que huía del verano, del sol y de la playa hacia nieves soñadas y decidió no venir nunca, dejándome abandonado en el verano.

 

Imagen: http://www.elacontecer.com.uy