GRITOS


gritos

Los gritos atronaban la noche y venían de la casa que siempre había lucido como abandonada; nunca se vio a nadie por las inmediaciones y en lo que fuera el jardincito delantero, un rastro amarillo de pasto seco hablaba de olvido.

 

En el vecindario las fábricas alzaban sus muros y algunas desocupadas y otras operando a medio tiempo constituían un ralo movimiento de personas que cesaba entrada la tarde; solamente algún vigilante nocturno embutido en un abrigo y protegido de lluvias eventuales por una caseta era testigo auditivo, mudo y aterrado de los gritos desgarradores, el llanto y el silencio que se prolongaba todo el día siguiente.

 

Dicen que lo que se escuchaba eran gritos arrancados por la tortura y que los silencios eran los de la muerte.

 

Imagen: lahora.gt