¡CLICK, CLICK!


click,click

Las cosas habían salido de control y nada era como debería ser, pensaba él, mientras acurrucado en una esquina, llena de bolitas de tecnopor, de esas que se usan para proteger el embalaje, atisbaba hacia fuera, donde se estaba congregando una gran cantidad de  -¿cómo decirlo?-  seres pálidos que tapaban la luz y sonaban como un enjambre de abejas enojadas; el espectáculo era él, pero no esto no hubiese sucedido si su pistola no se encasquillaba al tercer disparo: no se podía confiar en las armas de fuego en ninguna parte.

 

Imagen: apexwallpapers.com

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