¡YO PRIMERO!


YO PRIMERO

En esa fuente inagotable que son los comentarios de los niños cuando juegan y gritan frente a mi ventana, el otro día uno decía repetidas veces: “¡Yo primero…!” o  “¡Prímer…!” queriendo ser el que tuviera la primera opción en el concierto infantil, lo que me llevó a pensar que este es un mal que el peruano común sufre y que se manifiesta desde que es pequeño: ser “el primero” es una especie de enfermedad maligna que lejos de producir el beneficio de tratar de ser el mejor, hace que ser el primero se convierta en una especie de derecho natural.

 

Siempre se quiere ser el primero: se coloca en ese lugar en la cola aunque sea el último en llegar y los demás protesten; quiere ser atendida primero en el puesto de mercado a pesar de que antes haya varias señoras esperando; invade el paso de cebra en la calle con su Automóvil, para salir veloz apenas la luz del semáforo cambie del color rojo al ámbar sin importarle nada; empuja a todos en el micro para bajar primero y si tiene algún cargo medianamente o muy importante, muestra un carnet en la puerta para pasar primero aunque haya gente que hace dos horas trata de ingresar…

 

El peruano quiere ser el primero, sin diferenciar esto de ser el mejor: no importa, total, tiene el mejor sitio en la platea del cine de los días, porque ser el primero es su privilegio y por si acaso, también serán de su propiedad el segundo, tercero y cuarto sitios, y si es que hubiera un quinto, también sería “suyo”; insisto que es algo que se aprende desde niños y supongo que es asunto de la contaminación ambiental o que la educación es algo tan pasado de moda que ya no se usa.

 

Imagenhttp://www.orientacionandujar.es

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Publicado por

manoloprofe

Comunicador y publicista desde 1969. Profesor universitario desde 1985. Analista y comunicador político desde 1990.

12 comentarios en “¡YO PRIMERO!”

  1. Se confunde y ser “el primero” en algo, no supone que se sea “el mejor” en ese algo.
    La canción lo dice, en cierta manera: “no hay que llegar primero sino hay que saber llegar” 🙂 🙂

  2. de verdad que se confunde, debe tener alguna relación con los números y el fetichismo hacia ellos. Nadie desea las colas, aunque si hacemos fila para el juicio final desearía ser la número última, a ver si alcanzo un juez cansado.

  3. De pronto, Los que las hacen formarlas, sí. La cola para el Juicio Final será tan larga que sería una muy mala suerte ser el primero y aunque el Juez no se canse, de pronto se aburre un poco… 🙂 🙂

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